martes, 8 de mayo de 2018

Se otorgaron créditos impagables para cobrarlos en especie


Se otorgaron créditos impagables para cobrarlos en especie



En general no hay una explicación sobre las razones del gobierno para haberse colocado prácticamente en un callejón sin salida. 

La deuda externa en divisas es impagable. Los Lebacs y sus intereses son impagables.[1] El gobierno cuenta únicamente con la renovación constante de estos préstamos. Pero los capitalistas sólo seguirán prestando mientras el riesgo no sea mayor que la ganancia esperada.

Y cuando opinan que el deudor, en este caso el gobierno, está agotando su capacidad de pago de las deudas dejan de prestarle preventivamente, y sobreviene una crisis como la del 2001, cuando los acreedores externos dejaron de refinanciar la deuda.

Esto es lo que está ocurriendo en estos momentos, respondiendo también a otras causas, como el aumento de las tasas de interés de los bonos del gobierno de los Estados Unidos, bonos que son los que tienen habitualmente mayor demanda inversora, porque subsiste la confianza en la capacidad de pago de los EE.UU, que es el único país en el mundo que puede emitir moneda sin respaldo alguno.

Que el gobierno cometa errores de todo tipo no sería novedad. Pero que el gran capital que es su mandante no haya operado para corregirlos a tiempo es a primera vista, bastante extraño. Sabían que estaban prestando dólares que no se podían pagar, y sin embargo lo siguieron haciendo durante un tiempo.[2]

Tiene que haber una explicación. Probablemente estaba en la estrategia del gran capital que sucediera esto. Se puede pensar que la finalidad era cobrar una deuda impagable en especie, es decir en bienes materiales. El gobierno ya recurrió por ayuda al FMI, que funciona en lo esencial bajo la directivas de EEUU, y entonces de alguna manera éste en algún momento le hará saber al gobierno que si no puede pagar en divisas lo tendrá que hacer en bienes físicos. Algo semejante a las privatizaciones de los ’90 que se pagaron en buena parte con bonos de la deuda externa. 

Ahora la escala será mucho mayor, ya no vienen por las empresas de servicios del estado, que ya están en manos privadas. Vienen por el país todo. No sólo el petróleo y otras riquezas naturales, sino por el territorio. Pensando en las peores posibilidades demandarán, por ejemplo, que se pague la deuda con una buena parte de la Patagonia.[3]
 
Esto ya ha sucedido en Grecia. Primero Alemania le vendió material bélico muy costoso que Grecia no necesitaba. Después reclamó el pago de las cuotas adeudadas por esas compras. Ante la imposibilidad de responder de Grecia, exigieron que el pago se realizara con los aeropuertos, las islas y algunas otras cosas.
Es parte de la política mundial del gran capital.

Para éste en el país “sobran” 20 ó 30 millones de habitantes. Como no piensan recurrir a ellos como mano de obra, y los que utilicen lo harán con salarios de miseria, los costos de la existencia de estos millones de habitantes no están dispuestos a pagarlos. Es el caso de la jubilación, o las obras sociales como el PAMI, o la educación gratuita, la cobertura hospitalaria, y tantas otras cosas.

Objetivamente, esté o no en su planes estratégicos, van concretando un genocidio gradual y silencioso. El ejemplo de los afiliados al PAMI, que cada vez cubre menos prestaciones, incluídos medicamentos, es muy ilustrativo. No hay estadísticas pero es lógico pensar que ya han muerto por esta política muchos jubilados, y que su número irá aumentando.

También quieren bajar el “gasto público improductivo”, es decir, el que realiza una cierta redistribución del ingreso, y por otra parte, resta a los subsidios que les otorga el Estado permanentemente a las grandes empresas del poder económico dominante.

Todo esto no lo pueden realizar sin la más completa pasividad y desmoralización de la población. La represión directa no es suficiente y el gigantesco engaño mediático se agotará drásticamente en algún momento. 

Si la mayoría de la población, esos 20 ó 30 millones, pierde sus empleos, o cobra salarios en negro y de miseria, se queda sin sus viviendas, sus derechos, sus depósitos bancarios, la derrota estructural del pueblo vendrá más por la pérdida de todo sustento económico y de todo derecho, que por la represión, la que se reducirá a ayudar a esta descomposición social.

Los anuncios del viernes 4 de mayo de Dujovne y Caputo, lejos de anunciar una contención de la crisis económica, financiera y cambiaria, de hecho están anunciando, al hablar de bajar el déficit fiscal como solución, del agravamiento inevitable de ésta. 

En el gobierno se han despojado de toda herramienta de política económica que les permita un mínimo de independencia en la toma de decisiones. A partir de esto se ven y se verán obligados a aceptar todas las exigencias del poder económico global, seguramente en buena medida a través de uno de sus representantes, como el FMI.

Ha eliminado toda posibilidad de conseguir y atesorar dólares genuinos. Eliminó las retenciones, la obligación de los exportadores de liquidar divisas en un plazo determinado, designó la liberación total de los mercados financieros y cambiario,  eliminó muchos impuestos a los ricos. De esta manera no tiene suficientes ingresos ni de dólares ni de pesos. Y a su vez tienen un gasto descomunal de los mismos. Las reservas del banco central son mayoritariamente de préstamos en dólares o del capital invertido en la bicicleta financiera. Los primeros hay que pagarlos con intereses, los segundos se van del país apenas les conviene otra plaza, como es en este momento la compra de bonos del gobierno de Estados Unidos.

Las LEBACs son impagables, constituyen un monto superior al billón de pesos. 

Su plan de bajar el déficit fiscal se basa exclusivamente en bajar el gasto destinado a cubrir necesidades de la población. Ni aún así podrá reducir el déficit en la medida pronosticada. La miseria a la que se puede someter a la población es limitada, los ingresos que se le pueden extraer tienen un límite, y no pueden ni mucho menos podrán cubrir la exención de impuestos a los ricos, el pago de intereses descomunales de las LEBACs (26-30-40%) ni el resto de los subsidios al gran capital.

Todo señala que su plan inicial es someter a la población a la miseria más extrema. Como ni aún así el gran capital conseguirá las ganancias que persigue, no hay ninguna salida a mediano o largo plazo. Y probablemente ni siquiera a corto plazo.

No hay una política de desarrollo productivo aunque el poder económico se quedara con la mayor parte del valor trabajo de la producción. Se trata solamente de saquear lo que ya existe, y una vez logrado esto se agotan las posibilidades de aumentar sus ganancias. 

Lo que aún pueden hacer es aprovechar las riquezas naturales del país, apoderarse de sus territorios, pero esto no les proporcionará ganancias ilimitadas, sino sólo por un tiempo.

El gran capital arrastra al mundo entero al abismo con esta política, pero su búsqueda de ganancia es imposible de renunciar o de frenar. Como el escorpión, no puede con su naturaleza.

Desde el punto de vista del desarrollo de la humanidad el gran capital está completamente loco. El llamado “neoliberalismo” no tiene ni puede tener ningún plan de desarrollo, sino un plan de saqueo, que por su propia naturaleza llega un momento que se agota.

Y este agotamiento se producirá junto con la descomposición total de la sociedad, con lo cual las posibilidades de recuperación de la población mundial son muy escasas.

Este panorama aterrador, a pesar de ser completamente real, no es tenido adecuadamente en cuenta por ningún sector político de ningún país del planeta, ni progresista ni de izquierda. Estos se manejan como si viviéramos en una eterna democracia burguesa con relativa profundización de los elementos democráticos, en algunos gobiernos más, como el último, en otros menos, como los que hemos tenido en el país hasta la asunción del actual gobierno. Y, consecuentemente, estas organizaciones políticas no ayudan en la medida necesaria a la elevación de la conciencia de la población capacitándola para entender la naturaleza y profundidad de la crisis actual.

Sería hora de dejarnos de ir por las ramas y pensar y en llevar a la práctica una política capaz de enfrentar, frenar y vencer la política del gran poder económico.

Pasan los días, las semanas, los meses y los años y ninguna organización política asume consecuentemente esa tarea fundamental, mientras el poder capitalista nos lleva cada vez más cerca del abismo.

Pero el gran capital tiene sus propias contradicciones que son muy profundas. Por ejemplo, en el país está instalado, no sólo en buena parte de la población, sino incluso de los empresarios que hoy gobiernan, que el que tiene dólares se salva, aunque el país se hunda. Y consecuentemente todos sin excepciones tienen sus capitales en paraísos fiscales. Pero esas tenencias están en dólares. Y el dólar es una moneda esencialmente fiduciaria, es decir, que se basa en la confianza que se le tiene, porque su valor real está muy por debajo del nominal.

Un sinceramiento del valor del dólar llevará a la quiebra a la mayoría de las fortunas. La reciente creación del petro-yuan lleva lentamente al dólar a ese desenlace. 

Cobrar la deuda en bienes materiales es la única explicación lógica de la pasividad del capital concentrado frente al camino al abismo emprendido por este gobierno.

Carlos A. Larriera
8.5.2018



El Destape web, 16.1.2018, Primera licitación de Lebac en el año: $400 mil millones en juego”,  
Según información oficial, en la actualidad hay 1,16 billón de pesos colocados en Lebac, una cifra que supera al total de dinero físico y en cuentas corrientes, de poco más de un billón. El stock de Lebac se multiplicó por 3,7 desde que Macri está en la Presidencia y Sturzenegger en el Banco Central, ya que era de solo 370 mil millones de pesos en diciembre de 2015.

[2] Hoy circula información de que ya se ha suspendido el crédito externo privado. Por ejemplo en la revista Forbes: "Puede que sea momento de salir de la Argentina", Infobae, 8.5.2018.

https://www.infobae.com/economia/finanzas-y-negocios/2018/05/03/forbes-puede-que-sea-momento-de-salir-de-la-argentina/

[3] Algunos ejemplos relacionados con la posibilidad de venta de la Patagonia:

Mauricio Macri: "El Proyecto Patagonia es un primer gran paso hacia el futuro de la región". Infobae, 8.5.2018

https://www.infobae.com/politica/2017/02/12/mauricio-macri-el-proyecto-patagonia-es-un-primer-gran-paso-hacia-el-futuro-de-la-region/

Plan Patagonia: Macri y Weretilneck ofrecen entregar la Patagonia cordillerana a la megaminería, La izquierda diario, 27.2.2017, https://www.laizquierdadiario.com/Plan-Patagonia-Macri-y-Weretilneck-ofrecen-entregar-la-Patagonia-cordillerana-a-la-megamineria

Modificación de Macri a la Ley de Tierras, Se profundiza la extranjerización de las tierras argentinas, diario Hoy, La Plata, 8.5.2018

lunes, 30 de abril de 2018

El tema del poder


El tema del poder




Una reforma constitucional revolucionaria es necesaria. Pero ¿con qué poder se logra que sea así y con qué poder se garantiza la efectiva aplicación de esa nueva constitución?

¿Con qué poder se garantiza el cumplimiento de las leyes actuales?

Hoy en día en la Argentina se ve claramente que no es suficiente que existan leyes, es necesario un poder que garantice su aplicación.

Todas las leyes del gobierno anterior, votadas en el Parlamento, han sido en su mayoría, dejadas sin efecto en la práctica por decretos de necesidad y urgencia (DNU) de este gobierno. ¿Cómo pudo hacerlo? Y si pudo hacerlo ¿Qué valor tiene haber aprobado tantas leyes de redistribución del ingreso a favor del pueblo en el gobierno anterior?

Un gobierno vota determinadas leyes y el siguiente las dá de baja por decreto.

¿Dónde está el Estado de Derecho?

En documentos como el muy recomendable Manifiesto Argentino firmado por un colectivo encabezado por Mempo Giardinelli,[1] se desarrollan una serie de propuestas progresistas de gran valor, incluyendo una reforma constitucional profunda y popular, pero prácticamente no se menciona con qué poder se va a garantizar su aplicación. Vagamente está flotando la idea de que si todos los habitantes llegan a estar de acuerdo, se aplicará. Se proponen toda una serie de controles para que las leyes se cumplan, para que no exista corrupción y sí transparencia, y muchas otras propuestas en la misma línea. No hay un señalamiento expreso de con qué poder se garantizará todo eso. Y estamos hablando de uno de los proyectos más progresistas que existen en el país.[2]

También el exjuez de la Corte Suprema de Justicia Raúl Zaffaroni opina que es imprescindible una profunda reforma constitucional.[3]

Es una Constitución que viene de 1853, que la reformaron a los ponchazos en el ’94, /…/ en el Derecho Constitucional Comparado nuestra Constitución es pésima /…/ hay que repensar la función del Senado/…/tenemos una anarquía en jurisprudencia que es loca /…/no podemos tener una democracia con monopolio de los medios de comunicación /…/

Con distintos matices la necesidad de una Reforma Constitucional radical es reconocida por una buena parte de la población, si tenemos en cuenta muchos casos que, a diferencia de Giardinelli y Zaffaroni, no lo expresan directamente o incluso, sólo tienen una conciencia incipiente de su necesidad. Pero es un tema que hoy está flotando en la sociedad.

Cabe preguntarse: de dónde surge el tremendo poder de este gobierno que es capaz de anular multitud de leyes anteriores solamente con decretos. Hay una sola respuesta: del poder económico que, de múltiples formas, lo colocó en el gobierno, lo apoya y lo sostiene. La fortaleza no surge del gobierno sino del gran capital del cual depende.

Sin poder no hay forma de que las leyes se apliquen, incluso la Constitución.

Existe una “conciencia inconciente” generalizada de que las leyes tienen intrínsecamente poder. Que el poder surge de ellas mismas, o si surge del pueblo que ha impulsado su votación a través de “representantes”, una vez votadas, son portadoras de ese valor y se manejan por sí mismas, tienen un poder propio que obliga la obediencia de sus disposiciones.

Esta no es una idea que se pueda sostener racionalmente pero de hecho, está en la mente de la población.
En realidad no hay aplicación efectiva de las leyes sin un poder real que las garantice.

En gobiernos como el actual, de empresarios para empresarios, de redistribución regresiva del ingreso del pueblo para los ricos, el poder que garantiza los decretos del gobierno es el gran capital, el capital concentrado y centralizado internacional.

Para que existan leyes a favor del pueblo, y exista el poder que garantice su aplicación, ese poder debe surgir del pueblo mismo dado que no hay otro lugar del que pueda emerger.

Por más organizado y conciente que esté el pueblo, nunca podrá imponer sus votaciones democráticas mientras exista este CCyCI. Si con conciencia y organización el pueblo llega a estar en condiciones de derrotar al CCyCI, debe hacerlo de la única manera posible: expropiándolo. Esta expropiación es el primer paso fundamental en la revolución social.

Para que existan posibilidades objetivas de revolución social primero es necesario una revolución democrática para que todo el pueblo pueda deliberar libremente y resolver que alternativa de poder elige. Hay dos opciones principales: trata de controlar el CCyCI manteniendo la vigencia del capitalismo, dentro del capitalismo, o expropiar al CCyCI y comenzar la construcción del socialismo.

Pero la necesidad mínima es neutralizar al CCyCI que es el que impone a todos los gobiernos el llamado plan neoliberal o sea la pobreza y la miseria de toda la población, la expropiación de todos los dineros del pueblo y la derogación de todos sus derechos.

Esta necesidad de enfrentar con éxito al CCyCI es perentoria para todo la población. La unidad de acción se debe efectuar para promover esa tarea central. Sin esa unidad de acción no hay salida para el pueblo, está de antemano condenado a la degradación social más extrema.

Tanto para el objetivo utópico, pero hoy asumido por la mayoría, de neutralizar al CCyCI bajo el capitalismo, como para la única posibilidad de derrotarlo, su expropiación, es necesario la creación de un nuevo poder de toda la población con la fuerza suficiente para lograrlo.

Esta no es una necesidad sólo de la Argentina, sino de todos los países del mundo, por ejemplo, España, como lo relata Manuel Monereo, diputado de Unidos Podemos por Córdoba, en España.[4]

El camino que ha dado verdadero resultado en toda la historia del capitalismo es el poder de los Consejos Obreros de la Rusia revolucionaria de 1917, en los que se reunían y decidían la inmensa mayoría de la población, dirigidos por la fortaleza, la claridad de conciencia y la consecuencia de la clase obrera.

La forma actual debería inspirarse en esa experiencia histórica. Muchas cosas han cambiado y en cada país es distinto, pero lo esencial de esos consejos sigue vigente. Adaptándolos a la realidad actual serán el único poder suficiente para enfrentar y derrotar al CCyCI.

La forma concreta que adopten estos nuevos consejos o asambleas del pueblo, ejerciendo una democracia directa, sólo se puede resolver teniendo en cuenta las características de este momento histórico, del país, y de la idiosincracia de su gente.

La tarea urgente es la unidad de acción por una revolución democrática de todo el pueblo para crear esos organismos en los que el pueblo pueda ejercer todo su poder frente al CCyCI.

Carlos A. Larriera

30.4.2018


[1] Mempo Giardinelli, El manifiesto argentino, historia de un desafía colectivo, Aguilar, 2015.
EL MANIFIESTO ARGENTINO, Por una Alternativa Argentina, LOS 28 PUNTOS DEL IDEARIO DE El Manifiesto Argentino, En la Ciudad de Santa Fe, 3 de Junio de 2017
[3] Entre muchas entrevistas y declaraciones podemos citar la realizada por el periodista Carlos Barragán a Raúl Zaffaroni el 16.11.2016
[4] 28.4.2018 “El Proyecto europeo contribuye a que Alemania domine al resto de países”, Entrevista de Lucía Tolosa a Manuel Monereo, diputado de Unidos Podemos por Córdoba, http://epuntorojo.blogspot.com.ar/